Era una noche oscura en la ciudad de Sombra Negra, una metrópoli conocida por su corrupción y crimen. La luna apenas iluminaba los callejones oscuros donde sucedían cosas misteriosas. Luis, un joven de 20 años, caminaba con determinación entre las sombras. En sus ojos brillaba un fuego de venganza.
Hace un año, la vida de Luis cambió para siempre. Su padre, un honesto comerciante, fue asesinado por unos criminales que querían dinero fácil. Luis sabía quiénes eran, pero la policía no hizo nada. La corrupción estaba por todas partes. Ahora, Luis iba a buscar justicia por su cuenta.
Luis se detuvo un momento frente a un graffiti en la pared que decía: "La justicia llegará." Sonrió con amargura y siguió caminando. El plan estaba claro en su mente. Iría al club nocturno "El Infierno", donde los criminales se reunían cada noche. Allí encontraría a Carlos, el jefe de la banda responsable de la muerte de su padre.
El club estaba lleno de humo y música alta. Luis entró sin ser notado. Se movía como un gato entre la multitud, buscando a su objetivo. Finalmente, lo vio. Carlos estaba en una mesa al fondo, riendo y bebiendo con sus amigos. Luis se acercó sigilosamente.
Cuando estuvo lo suficientemente cerca, sacó una pequeña grabadora del bolsillo. Quería obtener una confesión. Sabía que Carlos se sentía intocable y a menudo hablaba de sus "hazañas" criminales. Luis se sentó en una mesa cercana, fingiendo ser un cliente más.
Escuchaba con atención mientras Carlos se jactaba de sus crímenes. Finalmente, habló del "incidente" con el comerciante, el padre de Luis. Luis apretó los dientes, pero siguió grabando. Tenía lo que necesitaba.
Cuando Carlos se levantó para ir al baño, Luis lo siguió. En el pasillo oscuro, lo enfrentó. "¿Recuerdas al comerciante que mataste hace un año? Era mi padre," dijo Luis con voz firme.
Carlos se rió, pero sus ojos mostraban sorpresa. "¿Y qué harás, chico?" preguntó con desprecio.
"Ya lo hice," respondió Luis, levantando la grabadora. "Esto es para la prensa. Tu tiempo se acabó."
Antes de que Carlos pudiera reaccionar, Luis salió corriendo del club, dejando atrás el mundo oscuro del crimen y la corrupción. Sabía que había comenzado algo más grande que él mismo. Esa noche no solo logró venganza para su padre, sino que también encendió una luz de esperanza en la oscura ciudad de Sombra Negra.