En el planeta Viridian, un lugar vasto y lleno de colores increíbles, los humanos y los alienígenas vivían juntos. Los colonos humanos habían creado una sociedad similar al Salvaje Oeste de la Tierra. Aquí, los colonos montaban caballos de metal y llevaban trajes futuristas. Entre ellos, había un joven llamado Miguel, quien buscaba justicia.
Un día, Miguel estaba en el saloon del pueblo Nueva Esperanza, un lugar donde tanto humanos como alienígenas se reunían para conversar y escuchar música. Miguel estaba con su amigo alienígena, Zorlak, de la especie Xyr, cuando entró un hombre llamado Lucas. Lucas era un colono humano conocido por sus tratos turbios.
Lucas y Miguel eran amigos una vez, pero un día Lucas traicionó a Miguel. Lucas robó una importante carga de cristales de energía que Miguel había encontrado. Estos cristales eran valiosos y podían cambiar la vida de Miguel y su familia.
—Ese traidor —murmuró Miguel. Zorlak lo miró con sus grandes ojos violetas.
—¿Qué vas a hacer? —preguntó Zorlak.
—Voy a buscar justicia —respondió Miguel con determinación.
Miguel salió del saloon y se dirigió al lugar donde vivía Lucas. En el camino, recordó las buenas épocas cuando ambos eran amigos. Pero la traición de Lucas lo había herido profundamente.
Cuando Miguel llegó a la casa de Lucas, tocó la puerta con fuerza. Lucas abrió, sorprendido de ver a Miguel.
—Miguel, no esperaba verte —dijo Lucas.
—Claro que no —respondió Miguel—. Estoy aquí porque tú me robaste.
Lucas intentó defenderse: —No fue un robo, Miguel. Fue un negocio.
—¡Me mentiste! —gritó Miguel, su rostro lleno de ira—. Quiero esos cristales de vuelta.
Lucas se echó para atrás, sabiendo que Miguel tenía razón. Miró a su alrededor, buscando una salida. Finalmente, dejó caer su mirada y dijo: —Los cristales ya no están aquí. Los vendí a los Drax, en el mercado negro.
Miguel sintió que su corazón se hundía. Pero no iba a rendirse. Decidido, miró a Lucas a los ojos y dijo: —Voy a recuperarlos. Pero primero, vas a ayudarme a enfrentarlos.
Lucas asintió, sabiendo que no tenía otra opción. Juntos, Miguel, Zorlak, y Lucas planeaban recuperar los cristales de los Drax. Con valentía y astucia, elaborarían un plan para entrar al mercado negro.