En una gran oficina, los empleados están nerviosos. Hoy hay una reunión muy importante con el jefe, el señor López. Todos quieren impresionar al jefe.
Carmen, una empleada muy entusiasta, dice: —¡Vamos a trabajar juntos y mostrar nuestra lealtad al jefe!
Pedro, el encargado de presentar el proyecto, está muy nervioso. Se mira en el espejo y dice: —¡Hoy es el día! Tengo que hacerlo bien.
Mientras tanto, Ana, la encargada de tecnología, tiene un problema. El proyector no funciona. Ella dice: —¡Ay, no! El proyector está roto. ¿Qué hacemos?
Carmen intenta ayudar y dice: —Voy a buscar una solución. No te preocupes, Ana.
La reunión comienza y el señor López entra a la sala. Todos se ponen de pie y dicen: —¡Buenos días, señor López!
El señor López sonríe y dice: —Buenos días a todos. Estoy aquí para ver las presentaciones. ¡Estoy muy emocionado!
Pedro comienza su presentación, pero se pone tan nervioso que accidentalmente muestra un video de gatitos en el proyector. Todos se ríen, excepto Pedro, que está muy avergonzado.
El señor López dice: —¡Me encantan los gatitos! Pedro, tienes buen gusto.
Todos se ríen y Pedro se siente un poco mejor. Ana rápidamente soluciona el problema del proyector y la presentación continúa sin problemas.
Al final de la reunión, el señor López dice: —Estoy muy impresionado con ustedes. Su lealtad y trabajo en equipo son ejemplares. ¡Buen trabajo!
Todos están felices y celebran juntos con café y galletas. Carmen dice: —¡Viva la lealtad! ¡Viva la diversión!