En el antiguo reino de Fantasía, había un gran castillo. En el castillo vivía la familia real. La familia estaba compuesta por el rey Alfonso, la reina Isabel y sus dos hijos, Clara y Miguel.
Una mañana, el rey Alfonso estaba preocupado. Había rumores de un ejército enemigo que se acercaba al reino. Alfonso tenía que tomar una decisión importante para proteger a su gente.
—Isabel, debemos proteger a la familia y a nuestro pueblo —dijo el rey Alfonso—. ¿Qué piensas que debemos hacer?
—Creo que debemos hablar con los consejeros —respondió la reina Isabel—. Ellos siempre tienen buenas ideas.
El rey llamó a los consejeros del reino. Ellos llegaron al gran salón del castillo para discutir la situación. Había muchas ideas, pero no había una solución clara.
Clara y Miguel escucharon la conversación desde detrás de una puerta. Ellos querían ayudar a su papá y mamá.
—Miguel, tengo una idea —dijo Clara—. Vamos a hablar con el mago del castillo. Él puede ayudarnos con su magia.
Miguel estaba de acuerdo. Juntos buscaron al mago. El mago vivía en una torre alta del castillo. Cuando llegaron, tocaron la puerta.
—¿Quiénes son? —preguntó el mago desde adentro.
—Somos Clara y Miguel. Venimos a pedir tu ayuda —respondió Clara.
El mago abrió la puerta. Tenía una larga barba blanca y un sombrero puntiagudo.
—¿Cómo puedo ayudarles, jóvenes príncipes? —preguntó el mago.
—Nuestro reino está en peligro. Un ejército enemigo viene hacia acá. ¿Puedes ayudarnos con tu magia? —preguntó Miguel.
El mago pensó por un momento y luego dijo:
—Puedo crear una barrera mágica alrededor del reino. Nadie podrá entrar. Pero necesitaré la ayuda de la familia real.
Clara y Miguel regresaron al salón del castillo para contarle al rey y la reina las palabras del mago. El rey Alfonso y la reina Isabel estaban de acuerdo con la idea.
—¡Vamos a ver al mago todos juntos! —dijo el rey Alfonso.
La familia real subió a la torre del mago. Allí, el mago comenzó a preparar el hechizo. La familia se tomó de las manos y el mago recitó palabras mágicas.
De repente, una luz brillante rodeó el castillo. La barrera mágica estaba en su lugar. El reino estaba protegido.
Todos en el castillo celebraron. La familia real estaba feliz. Gracias a su trabajo en equipo, el reino estaba a salvo.
Desde ese día, Clara y Miguel supieron que siempre podrían ayudar a su familia y a su reino. La unión de la familia era su verdadera fortaleza.