En una oficina del futuro, los trabajadores usan computadoras avanzadas y se mueven rápidamente. La oficina es grande y el ambiente es muy competitivo. Todos quieren ser el mejor empleado.
Carmen es una de las trabajadoras más dedicadas. Le gusta su trabajo y siempre está lista para ayudar a sus compañeros. Un día, escucha que la empresa necesita recortar personal. Solo quedarán los mejores.
Juan, su amigo y compañero de trabajo, está preocupado. Su trabajo no es perfecto y tiene miedo de perder su puesto. Carmen ve a Juan en su escritorio, parece triste. Se acerca y le pregunta:
—¿Qué pasa, Juan? ¿Por qué estás tan preocupado?
Juan responde:
—Tengo miedo de perder mi trabajo. No sé qué hacer, Carmen. Mis puntuaciones no son buenas.
Carmen siente pena por Juan. Quiere ayudarlo, pero también ama su trabajo. Piensa en una solución toda la noche. Al día siguiente, tiene una idea.
Carmen va a hablar con su jefe. Dice:
—Jefe, quiero hablar contigo sobre Juan. Él es un buen trabajador y merece otra oportunidad.
El jefe mira a Carmen con sorpresa.
—¿Por qué dices eso? Tus puntuaciones son muy buenas, Carmen. Juan no tiene las mismas puntuaciones.
Carmen respira profundo y dice:
—Estoy dispuesta a sacrificar mi puesto para que él se quede. Él tiene una familia y lo necesita más que yo.
El jefe queda impresionado por el sacrificio de Carmen. Después de pensar un momento, dice:
—Carmen, tu generosidad es admirable. No vamos a despedir a nadie. Tu sacrificio ha mostrado el verdadero valor de nuestro equipo.
Carmen sonríe. Ella ha salvado a su amigo y su trabajo. Toda la oficina habla del sacrificio de Carmen y el ambiente cambia. Ahora, todos trabajan más unidos y con menos competencia.
El último día de recortes acaba siendo un día de celebración. Carmen y Juan siguen siendo amigos y compañeros. La oficina se convierte en un lugar mejor para trabajar gracias al sacrificio de Carmen.