En una oficina moderna, todos los empleados están ocupados. Hay un gran anuncio: «¡Un ascenso importante!» Todos quieren el ascenso. Antonio es uno de ellos. Es muy ambicioso.
Antonio trabaja mucho. Siempre llega temprano y se va tarde. Quiere impresionar al jefe. A veces, duda de sus compañeros. Ellos también quieren el ascenso. "¿Quién es mi competencia?", piensa Antonio.
Un día, Antonio escucha a sus compañeros hablar. Están en la sala de descanso. Hablan de estrategias para conseguir el ascenso. Antonio no puede escuchar todo. Solo escucha palabras como "jefe", "proyecto" y "ideas".
Antonio empieza a sospechar. "¿Quién es mi amigo y quién es mi enemigo?", se pregunta. Decide observar más.
Al día siguiente, Antonio ve a Clara, su compañera. Ella trabaja en su computador. Antonio se sienta cerca. Observa. Ella escribe correos rápido. Parece muy concentrada.
Clara mira a Antonio y sonríe. "Hola, Antonio. ¿Cómo estás?", dice ella. "Bien, gracias", responde Antonio, pero en su mente, se pregunta: "¿Tiene ella un plan para ganar?"
Antonio quiere saber más. Habla con Carlos, otro compañero. "Carlos, ¿sabes algo del ascenso?", pregunta Antonio. "No mucho, solo que el jefe quiere un proyecto brillante", dice Carlos. "Todos estamos trabajando duro".
Antonio sigue pensando. "¿Qué proyecto puedo presentar?", se pregunta. Quiere algo único.
Luego, Antonio tiene una idea. "¡Una presentación innovadora!", piensa. Trabaja toda la noche. Sus ideas son buenas.
Al día siguiente, presenta su proyecto al jefe. Está nervioso pero confía en sí mismo. El jefe lo escucha atentamente. "Tu proyecto es interesante, Antonio", dice el jefe. Antonio sonríe, siente esperanza.
Finalmente, el día del anuncio llega. Todos están reunidos. El jefe dice: "El ascenso es para... ¡Antonio!" Todos aplauden. Antonio está feliz, su esfuerzo valió la pena.
Aprendió a trabajar duro y mantener la calma. A veces, la ambición y el esfuerzo nos llevan a grandes lugares en el juego corporativo.