En la gran ciudad de Neónpolis, donde las luces nunca se apagan y los robots pasean por las calles, tres amigos deciden hacer algo atrevido. Sus nombres son Leo, Marta y Juan. Ellos quieren robar una tienda de dulces.
Una noche, Leo dice, "Tengo un plan, podemos entrar a la tienda cuando el robot vigilante esté fuera de servicio. Será fácil".
Marta pregunta, "¿Cómo sabes cuándo no funciona el robot?".
Juan responde, "Lo vi ayer cuando falló por cinco minutos. Eso es suficiente para entrar y salir".
Los tres amigos se preparan. Se ponen chaquetas negras para pasar desapercibidos. Caminan hacia la tienda con emoción. La tienda está llena de luces de colores y hologramas de dulces.
Leo, el más valiente, abre la puerta con un truco que aprendió en un juego de video. "¡Estamos dentro!", exclama.
Dentro de la tienda, ven montones de caramelos y chocolates. Marta dice con entusiasmo, "¡Quiero probar esos con forma de estrella!".
De repente, escuchan un ruido. El robot vigilante empieza a funcionar antes de lo esperado. "¡Rápido, escóndanse!", grita Juan.
Se esconden detrás de una estantería llena de gomas de mascar. El robot pasa cerca, pero no los ve. Respiran aliviados.
Cuando el robot se va, Leo dice, "¡Salgamos rápido!". Pero al correr hacia la salida, Juan tropieza con una caja de chocolates y cae al suelo. "¡Ay!", grita.
El robot escucha el ruido y regresa. Los amigos tratan de levantar a Juan, pero el robot ya está frente a ellos.
El robot dice con voz metálica, "Intrusos detectados. Llamando a seguridad".
Marta, rápida de pensamiento, toma un caramelo y lo lanza lejos para distraer al robot. "Miren, por allá!", dice.
El robot gira la cabeza y Leo aprovecha para ayudar a Juan a levantarse. Corren hacia la puerta y logran salir justo a tiempo.
Fuera de la tienda, los tres amigos se ríen y jadean del susto. Leo dice, "¡Eso fue más emocionante de lo que pensaba!".
Marta añade, "Creo que fue una mala idea, pero fue muy divertido".
Juan, todavía un poco asustado, dice, "La próxima vez, dejemos que el robot descanse todo el día antes de intentar algo así".
Y así, los amigos aprenden que las aventuras pueden ser emocionantes, pero a veces es mejor simplemente disfrutar de la vista de la ciudad neón.