En una estación de esquí moderna, había dos niños que no se conocían. Uno se llamaba Juan y el otro se llamaba Ali. Juan era de España y Ali era de Marruecos. Sus familias estaban de vacaciones y disfrutaban mucho de la nieve.
La estación de esquí tenía pistas para principiantes y pistas para expertos. También había una escuela de esquí donde los niños podían aprender a esquiar.
Un día, Juan y Ali se encontraron en la clase de esquí. Juan miró a Ali con curiosidad y un poco de timidez. Ali sonrió y dijo, "¡Hola! ¿Cómo te llamas?"
"Me llamo Juan," respondió él. "¿Y tú?"
"Soy Ali. Es mi primer día en la nieve. Estoy un poco nervioso," dijo Ali.
"No te preocupes, yo también estoy aprendiendo," dijo Juan, animándolo.
Los demás niños en la clase comenzaron a hablar entre ellos. Algunos miraban a Ali con extrañeza. "Mira su ropa, es diferente," dijeron en susurros.
Ali se sintió incómodo, pero Juan decidió cambiar el ambiente. "¿Quieren hacer una carrera hasta el final de la colina?" propuso Juan a todos.
Los niños dijeron que sí, emocionados. Así, el grupo se olvidó de las diferencias y empezó a esquiar juntos.
Al final del día, Ali y Juan estaban cansados pero felices. "Gracias por ser amable conmigo," dijo Ali. "Es genial tener un amigo aquí."
"De nada," respondió Juan. "Todos somos diferentes, pero en la nieve, somos amigos."
Desde ese día, Ali y Juan esquiarían juntos todos los días. Aprendieron sobre las culturas del otro y entendieron que el verdadero amigo no ve las diferencias, sino las similitudes.