En el año 2050, la tecnología es increíble. Todo el mundo usa realidad virtual. Julia, una chica de catorce años, es fanática de los videojuegos. Un día, un amigo le habla de un juego nuevo.
—Julia, tienes que probar el juego «Pantalla Verde» —dice su amigo, Carlos.
Julia está emocionada. Entra al juego. Todo parece real. La naturaleza es hermosa. Hay árboles enormes y ríos claros.
Julia camina por el bosque virtual. De repente, ve una luz oscura entre los árboles.
—¿Qué es eso? —se pregunta Julia.
Se acerca y descubre un árbol negro. No es un árbol normal. Cuando lo toca, siente un escalofrío.
—¡Este árbol está muerto! —dice Julia en voz alta.
Entonces, un mensaje aparece en la pantalla: «SALVA A LOS ÁRBOLES». Julia no entiende.
—¿Cómo puedo salvar árboles virtuales? —Julia se pregunta.
Decide investigar. Descubre que los árboles virtuales son importantes porque, en el juego, están conectados a la vida real. Si el árbol virtual muere, un árbol real muere.
—¡Esto es terrible! —exclama Julia. —Debo hacer algo.
Julia sigue explorando el juego. Encuentra a un anciano sabio. Él sabe el secreto.
—Hola, joven. Los árboles están en peligro. Necesitamos cuidarlos en el juego para proteger el mundo real —dice el anciano.
—¿Cómo puedo ayudar? —pregunta Julia.
—Planta más árboles virtuales y cuídalos. Eso ayudará a los árboles reales —responde el anciano.
Julia decide plantar árboles todos los días en el juego. Pronto, el bosque virtual está lleno de vida.
Gracias a Julia, el mundo real también se salva. Los árboles vuelven a crecer.
—Salvar la naturaleza es importante, incluso en los videojuegos —dice Julia con una sonrisa.
Desde ese día, Julia sabe que aún en un mundo virtual, puede hacer una diferencia para el planeta.