Es una noche oscura y fría. La sala de conciertos está llena de gente. Todos están emocionados por el evento cultural urbano. Las luces son brillantes y la música es fuerte.
Carlos, un joven curioso, llegó temprano al lugar. Le encanta la música y está emocionado por el concierto. Pero, mientras más pasa el tiempo, Carlos se siente incómodo. Algo no está bien.
De repente, la luz se apaga. Todo está oscuro. Carlos no puede ver nada y escucha sonidos extraños. Personas gritan, pero él no puede moverse. Su corazón late rápido.
—¿Qué está pasando?— pregunta Carlos, pero nadie responde.
Carlos intenta caminar. Sus pasos son lentos y cuidadosos. El miedo está en su corazón, pero sabe que debe encontrar la salida.
Mientras busca la puerta, Carlos siente una presencia extraña detrás de él. ¿Quién está allí? ¿Es alguien que conoce? ¿O es algo más?
—¿Hola? ¿Hay alguien?— pregunta Carlos, con voz temblorosa. Pero solo escucha el eco de su voz.
De repente, una figura misteriosa aparece frente a él. La figura no habla, solo lo mira. Carlos siente pánico. Debe correr.
Carlos corre hacia la puerta, pero la figura lo sigue. Quiere escapar, pero el camino es largo. Las sombras en la sala de conciertos parecen moverse con él.
Al fin, Carlos ve una luz. Es la salida. Debe llegar, pero está cansado. Respira hondo y usa su última fuerza para correr.
Finalmente, Carlos llega a la puerta. Está abierta. Sale rápidamente, y está a salvo.
Fuera de la sala, el aire fresco le da paz. Carlos aún escucha el eco de los aplausos en su cabeza. Fue una noche de supervivencia y misterio. Nunca olvidará el último aplauso.